Cómo saber si tu instalación está en riesgo de sufrir un brote de Legionella

Cómo saber si tu instalación está en riesgo de sufrir un brote de Legionella

La Legionelosis es una afección que, en su forma más virulenta – conocida como “enfermedad del legionario” – puede derivar en insuficiencia respiratoria, coma y neumonías potencialmente mortales. Está causada por una bacteria, la Legionella pneumphila, presente en entornos acuáticos como lagos, ríos o estanques. Desde estos puntos suele trasladarse a las redes urbanas de abastecimiento de agua y contaminar instalaciones públicas o privadas que no tienen unas condiciones de higiene adecuadas. Las escuelas, los hospitales, los hogares para la tercera edad, los hoteles y los centros deportivos o de hidroterapia son los lugares más proclives a presentar un brote de Legionella. ¿Quieres saber si tu instalación puede estar en riesgo? Veamos algunos aspectos clave para la identificación de riesgos potenciales.

Principales focos de contagio de la Legionelosis

La principal forma de contagio es a través de la vía aérea, a partir de la inhalación de agua contaminada en forma de aerosoles o pulverizaciones. No se produce una transmisión entre individuos o por ingerir agua con el patógeno. Por ello, debe prestarse máxima atención a los sistemas edilicios que dispersen agua fría o caliente en el ambiente. Por ejemplo a través de:

  • Sistemas de refrigeración, condensadores y torres de enfriamiento para aire acondicionado.
  • Equipos de terapia respiratoria o máquinas de hielo en hospitales.
  • Duchas de instalaciones deportivas, laborales u hospitalarias.
  • Piscinas de uso privado o colectivo.
  • Instalaciones de hidroterapia ( bañeras de hidromasaje, jacuzzis, etc…)
  • Fuentes ornamentales.
  • Equipos humidificadores.

Todos estos entornos generan un estancamiento de pequeñas cantidades de agua que favorecen la supervivencia y posterior expansión de la bacteria.

¿Qué puedes hacer tú para prevenir un brote de Legionella?

La principal medida de control para evitar la aparición de esta enfermedad es un mantenimiento sistemático y profesional de los sistemas de agua de un edificio. Entre las recomendaciones se incluyen:

  • La limpieza y la desinfección periódica de torres de enfriamiento.
  • La correcta preservación de los sistemas de agua de un edificio, asegurándose que el agua fría se mantenga por debajo de los 25 grados y que el flujo del agua caliente nunca baje de los 50 grados.
  • El tratamiento de las instalaciones con agentes biocidas para impedir el surgimiento de bacterias, especialmente en centros de salud, hogares de día y residencias geriátricas.

Las revisiones periódicas por personal especializado son altamente recomendables. En Control de Plagas Fuentes contamos con más de 30 años de experiencia y aseguramos el mantenimiento de sistemas de agua libres de todo tipo de bacterias. Contáctanos para garantizar la salud de los usuarios de una institución pública o de un edificio particular.