Ratas… esos adorables roedores.

Ratas… esos adorables roedores.

Puede que su aspecto, dulcificado por los dibujos animados, te parezca tierno o puede que, igual que el gato Jinks, odies a “esos malditos roedores”. Nos gusten o no, los roedores son mamíferos muy abundantes en nuestro planeta, de hecho existen 2280 especies distintas, son el orden más numeroso de mamíferos. De todas esas especies, las que viven en estrecha relación con el hombre se denominan roedores comensales. Si, es lo que estás pensando, significa que prácticamente se sientan a nuestra mesa a comer.

Estos roedores comensales andan por nuestras ciudades poblando los subsuelos. Seguramente, mientras se queden ahí no te preocupan, pero el caso es que no siempre es así.

Huyendo del frío del invierno que se avecina, o sencillamente buscando comida, la visita de los roedores comensales suele ser uno de los problemas más frecuentes en hogares urbanos y también en el campo.

El gran problema reside en que tienen una grandísima capacidad de reproducción. Por ejemplo, una hembra sana, puede tener de seis a doce crías de una sola vez. Y el periodo de gestación es de tan solo, 21 días, llegando las crías a la madurez sexual a los tres meses. ¿Qué vienen a significar estas cifras? Pues que en condiciones favorables, una pareja de ratones que se cuele en tu casa, puede acabar convirtiéndose en una plaga de 600 ratones en tan solo un año. Y eso solo una pareja.

Si, pero en mi casa no entrarán, puedes pensar. Sentimos desilusionarte. Pueden entrar y si quieren y no tomas medidas, lo harán. Los ratones lo pueden hacer por pequeñas grietas, agujeros o, sencillamente, por debajo de las puertas. Si, no es fácil evitar su visita y una vez en tu casa los comensales son difíciles de echar.

Si crees que ya te han visitado. Has visto pequeñas manchas de orina, heces o marcas de haber roído en alimentos, cables, etc o si sencillamente quieres evitar que entren podemos proponerte muchas soluciones a un problema, desgraciadamente, muy común.